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Difamación online, un delito que no debe ser pasado por alto

A raíz del caso del profesor que celebró la muerte del torero Víctor Barrio a través de su perfil en Facebook, y de la multitud de mensajes online difundidos por defensores y detractores de la tauromaquia, se ha vuelto a desatar la polémica sobre la penalización jurídica por difamar a alguien a través de las redes sociales.

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Las definiciones del verbo ‘Difamar’ son todas muy claras, y no varían dependiendo del medio donde se produzca esa difamación (prensa, radio, televisión o Internet), por lo que no hay lugar a confusiones. De forma breve y concisa, podemos definir el término ‘difamación’ como el acto de atribuir a una persona o entidad un hecho, una cualidad o una condición que pueda perjudicar su honor o reputación.

El reciente caso surgido a raíz de la muerte del torero Víctor Barrios y todas las reacciones y ataques a su persona y a su familia ocurridos en redes sociales es solo el último de una larga lista. Por todo el mundo se suceden situaciones parecidas en las que alguien escribe impunemente lo primero que se le viene a la cabeza (o sus pensamientos e intenciones muy fríamente calculados) perjudicando así, a una o varias personas o entidades.

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En este punto es muy importante recordar que el derecho de expresar nuestras opiniones libremente, termina cuando comienza el derecho del prójimo a que se le respete su honor y buena reputación. Por lo que no nos está permitido escribir en redes sociales absolutamente todo lo que pensamos, ya que esto choca directamente con el derecho al respeto y al honor de nuestros conciudadanos.

Éste puede resultar un debate interminable, pero conviene ser claros y determinar que hay una gran diferencia entre expresar una queja fundada, una opinión respetuosa, o incluso publicar una información cierta y veraz, y difamar a alguien de forma gratuita con expresiones y palabras hirientes, o con afirmaciones falsas. La diferencia es el daño que causamos y las consecuencias legales a las que nos atenemos al hacerlo.

Y, por supuesto, no podemos olvidar el daño que nos podemos llegar a causar nosotros mismos al difamar a alguien vía redes sociales. ¿Cómo? Siendo despedidos de nuestro trabajo por expresar tales o cuales opiniones en público, por ejemplo. Como le ha pasado al Youtuber JPelirojo, que ha perdido el patrocinio de Nestlé en su canal de Youtube por haberse alegrado de la muerte del torero Víctor Barrio en su cuenta de Twitter. Este caso en concreto ha desatado una fuerte marea en redes sociales porque los usuarios taurinos han realizado una gran presión a la marca para que dejara de patrocinar a JPelirojo por sus palabras, llegando a convertir el hashtag #BoicotNestlé en trending topic.

Twitter

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Nestlé no ha tenido más remedio que ceder a la presión y anunciar el cese de su colaboración con el Youtuber.

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Así pues, conviene ir con cuidado con lo que decimos, ser respetuosos y, si resulta que nos convertimos en víctimas de un acoso o difamación online, esto es lo que hay que hacer para denunciarlo.

  1. Recopilar todos aquellos comentarios y ataques online recibidos
    Muchas veces los comentarios hechos en caliente y que faltan a nuestro honor terminan por borrarse tras un arrepentimiento posterior. Si quieres denunciar a alguien por difamación conviene que tengas los ‘pantallazos’ de los comentarios en cuestión. Además, deberías intentar aguantar tus ganas de contestar al ataque, pues eso solo derivará en un intercambio inútil de agresiones entre dos personas que no están ni quieren estar de acuerdo.
  2. Acercamiento con buena voluntad
    Como en casi todo en la vida, antes de proceder con una denuncia formal por daños y perjuicios, conviene un acercamiento personal con el otro implicado. Si éste se muestra arrepentido y accede a retirar los comentarios y/o a disculparse de forma pública, podríamos dar el conflicto por zanjado. Pero si no se obtiene respuesta a esta buena voluntad, se entiende que la persona suscribe sus comentarios y no se arrepiente de haberlos expresado públicamente, por lo que nuestra denuncia estará más que justificada.
  3. ¿Dónde denunciar?
    En este punto, si los motivos lo merecen, podemos optar por usar las herramientas de denuncia que las propias plataformas online nos ofrecen, aunque esta vía solamente puede conllevar la cancelación de la cuenta del otro usuario, o denunciar los hechos en cualquier comisaría o cuerpo de seguridad del estado que, a la postre, validará y traspasará nuestro caso a un juez. Si éste considera que se trata de un caso de difamación, citará a los imputados y, dependiendo del fallo, podría ordenar la retirada del comentario y/o la reparación de los daños morales causados al agredido, de forma económica, por ejemplo.

Tras haber arrojado un poco más de luz sobre la difamación online, desde este blog queremos apelar a la ética personal y al sentido de la responsabilidad de todos los usuarios de internet para evitar que las situaciones denigrantes y las agresiones verbales se sigan produciendo en las redes sociales.

¡Esperamos tus comentarios!

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